Año nuevo (3)

9/1/21

"Nuevo año, nueva vida". Cuantas veces hemos escuchado aquella frase? Mayormente en las redes sociales. "Este año empiezo la dieta", "Este año full gimnasio y días productivos", "A partir de año nuevo inicio X cosa...", "Este año va a ser distinto a los demás". Y qué es lo que sucede? Nos motivamos, escribimos en nuestra agenda las metas de este año, y tratamos de cumplirlas los primeros días. Yo pertenezco a este grupo. Adoro aprovechar días en específico para incentivarme a realizar grandes cambios. Otro muy típico es "El lunes empiezo la dieta". Soy consciente de que la mayoría de ejemplos que elegí se relacionan a la comida, pero bueno, tengo un trastorno alimenticio, no pueden culparme si suelo relacionarlo de esta manera. Pero no sólo las personas con problemas alimenticios lo hacen, sino gran parte de la sociedad, por los estereotipos que nos imponen desde que somos pequeños. 

En fin, mi año no empezó así, y no porque una parte de mí haya dicho que haga algo distinto, sino porque mi cabeza estaba preocupada en otras cosas, que bueno, como siempre se relacionan a la alimentación y a mi cuerpo. Y eso, amigos, era una juntada el 31 de diciembre. El 24 de diciembre hicieron una fiesta clandestina, algunas de mis amigas asistieron, incluso yo tuve la posibilidad, pero me negué. Tenía incluso el permiso de mi mamá de "juntarme" con mis amigas. Volví a negarme. Porque en mi mente, mi cuerpo no es suficiente, y en aquel momento yo no estaba lo suficientemente delgada y "deshinchada" por la cantidad de "atracones", o mejor dicho, "comer de más" que había tenido los días anteriores. Así que obviamente, sin pensar, de ninguna forma, iría a una clandestina. Quería mi cara más delgada, quería mi abdomen más plano, quería más de todo, y menos de lo otro. Y es que a ver, ni siquiera tenía la ropa para ir. Ese día fue muy triste. Me sentí perdida, bajoneada, sin ningún sentido, persiguiendo una meta inalcansable. Justo el 23 había comido un montón a la noche, específicamente un cuarto kilo de helado, un paquete de galletitas de chocolate y medio mantecol mediano. Por lo que todo ese 24 me lo pasé haciendo rutinas de cardio. Pero quizás haber fallado ese día fue lo que me motivó a prepararme para el 31. Porque claramente los últimos meses había estado comiendo poco, y mi cuerpo me gustaba, estaba un poco cansada pero me gustaba. Los primeros días de diciembre por un suceso con un chico todo se me fue de las manos, y después de muchos meses comencé a tener atracones y subir de peso. Estaba molesta, con el chico y conmigo misma. En especial porque había estado conforme en VACACIONES con mi propio cuerpo, daba igual si no estaba comiendo bien, estaba conforme y de cierta forma era feliz. Emocionada. Por primera vez disfrutaría mis vacaciones después de tantos años. Pero no, en diciembre tuvo que arruinarse, y yo, tan ingenua y segura, creyendo que el 24 y el 31 obviamente me juntaría porque después de todo mi cuerpo me gustaba, no terminó pasando, por nuevamente esos malditos atracones, y la horrible hinchazón que dejaban después. A partir del 25 estaba dispuesta a salir, como meta el 31, a lo que sea, ni siquiera sabía a dónde, pero no me importaba. Comencé a restringir mis comidas, a hacer ejercicio todas las mañanas y a sentirme mejor físicamente y con autoestima. No estaba haciendo las cosas bien, pero los resultados no sólo lo valían, sino que también me gustaban. Ver el número de la balanza bajar, aunque no lo crean, es muy adictivo. Un pequeño logro, que impacta de una forma exuberante en mi vida. Dos días antes del 31 me invitaron a la casa de una amiga, ibamos a ser pocos. Mis amigas iban a ir también pero terminaron cancelando a último momento. Estaba nerviosa, porque la chica que nos invitó, llamemosla Lucía, no era tan amiga mía, nos caíamos bien pero no había mucha confianza. Y estar en una casa con su novio y dos o tres chicos más me hacía sentir insegura, tímida, más de lo que suelo ser a veces.

Pero salió genial. Me sentía bien físicamente, había comprado la ropa. Tenía pensado juntarme con otra amiga en la playa, sólo nosotras dos a tomar alcohol, pero los chicos me habían caído tan bien que de "voy a estar unos minutos nomás" pasé a quedarme horas. Lo amé. Fue muy divertido, no me arrepiento de nada. El problema? Me pasé con la cantidad de alcohol, y sumado a que había comido sólo dos veces en el día y muy poco, terminé quebrando. La resaca del día siguiente fue la primera y la peor que tuve. Porque no sólo había estado restringiendo la comida por tantos días, el agua también. Estaba deshidratada, tenía sed y no bebía agua, debido a que no quería estar "hinchada". El alcohol de por sí también deshidrata así que las consecuencias fueron grandes. 

No me acuerdo de todo lo que pasó esa noche. Pero sí que mientras Lucía y su novio tenían relaciones en una habitación, yo y otro chico, llamémosle Lucas, nos estabamos tirando onda. Y digo esto porque en realidad yo no estaba haciendo nada, yo tomaba y sacaba temas al azar de conversación. No me acuerdo cómo, el contexto, ni mucho menos la conversación, pero terminé preguntandole si quería tener relaciones conmigo con protección. En estos momentos realmente me gustaría saber que pasó totalmente, cual fue el contexto de la conversación, quién lo inició. Pero no. No me acuerdo. El chico fue a buscar condones, pero al ver que había estado quebrando, y que encima ni podía enfocar los ojos (realmente había bebido un montón), terminamos durmiendo en su cama abrazados. Me había prestado su buzo, incluso Lucía me había preguntado si yo quería besarlo, porque él ya le había dicho que él a mí sí. Lo peor de todo fue enterarme el día siguiente, que él tenía novia. En fin, no pasó nada por suerte. Sumado a que probablemente yo me hubiera arrepentido. No sólo por el hecho de que no era totalmente yo, sino también porque me había puesto ropa interior fea e incluso desteñida para recordarme que no quería tener relaciones por si tomaba mucho de nuevo. No funcionó claramente. 

Incluso me di cuenta que me ocultó sus historias destacadas en instagram :( ya que tenía una con su novia. Todavia no sé si lo hizo porque se siente avergonzado y no quiere que sepa que tiene novia y que le iba a ser infiel, o, en otro caso, porque no le molestaría tener algo conmigo (nada formal, claramente). Dos días después del incidente le agradecí por ayudarme, y me disculpé por vomitar en su casa JAJAJ DIOS. Me dijo que no me preocupara, que no pasaba nada, pero como que no dio pie a seguir la conversación. Así que ahí quedó todo. Y como soy una persona un tanto intensa, los días posteriores mi cabeza no dejaba de repetir las escenas, un tanto culpable, porque después de todo él tiene novia. Pero es tan difícil desengancharme. Me pasa muy de vez en cuando, porque normalmente no soy mucho de salir, y me la paso enamorándome de personajes ficticios, tanto de libros como de anime. La última vez que me pasó con un humano fue en cuarto año, en 2019. Esta vez ingresé a sexto, 2021, y volví a engancharme con un humano, y me es inevitable crear escenas en mi cabeza, como siempre hago con los personajes ficticios. Pero se me pasa rápido, en especial cuando me dan la más mínima indirecta de que no quieren nada, porque ante todo, tengo orgullo. El punto es que la otra persona claramente no sabe de esto, porque me lo guardo y ni le hablo. Lo que sí, creo escenarios que den pie a la situación. Por ejemplo, historias de instagram con encuestas por votar, o barritas que subir. No hizo ninguna, no creo que quiera nada, ni amistad, lo que es peor. Me siento culpable por mis principios, TIENE NOVIA. Pero es que yo no quiero nada serio, tampoco quiero arruinarles la relación. Simplemente mi mente no puede dejar de pensar en él y me cayó muy bien, pero sé que debe ser falso, que cuando lo vea una vez más e interactuamos, toda la imagen que se creó mi cabeza de él va a recaer. Seguro no es tan genial y bueno como creí. Pero para eso tenemos que interactuar, y quizás ser amigos. 

Así que bueno, el día siguiente me la pasé con una enorme resaca, y vomitando en mi pieza. Ahí sí tomé agua durante todo el día, pero no comí porque sabía que lo vomitaría como a veces me pasaba con el agua. En fin, esta fue la razón por la que no hice lo de las metas de año nuevo. Estaba ocupada pensando en el 31, y viendo como mi cuerpo ya estaba delgado y seguía bajando de peso por restringir, esta vez sin hacer ejercicio. Por lo que no tenía una motivación enorme por la cual ocuparme. Hoy es 9 de enero, y quiero cambiar. Porque sí, estoy delgada. Pero deprimida, muy deprimida, y aburrida. De que me sirve estar delgada si no lo puedo disfrutar? Mis amigas no hacen juntadas todos los días (lo único que me distrae). Las hacen una o dos veces a la semana. Y simplemente no puedo vivir esperando juntarme con ellas, o de lo contrario conocer gente y juntarme con ellos, porque el problema sigue ahí. Un trastorno alimenticio que me agota, que me quita la motivación, que me aburre, que me deja tirada en una cama sin energías para siquiera bañarme o hacer mi cama. No quiero esto. A veces me pregunto qué estarán haciendo mis amigos cuando no se juntan, y nadie parece aburrirse como yo. Yo antes no me juntaba y tampoco me aburría, al contrario, me divertía y era productiva. Pero ahora mismo no puedo, porque el comer poco sólo me hace pensar en seguir comiendo poco, y en tener juntadas.

Recién hoy me motivé a cambiar. No estoy comiendo mucho, pero me propuse al menos hacer tres comidas estos días, y no dos como a veces venía haciendo. Sé que mi metabolismo ahora mismo es muy lento. Y tengo miedo. Mucho miedo. Miedo a descontrolarme, a tener atracones. Estoy aterrada, no quiero pasar por esa etapa de nuevo, con diciembre fue suficiente. Por eso voy a ir al psicólogo, al nutricionista y al gimnasio. Tratar de tener una rutina para distraerme y no ser tan dependiente a los demás y sus juntadas. Tener una rutina de desarrollo personal. Hacer patín y quizás voley. Estar ocupada, no pensar en el trastorno alimentario. Comer sano, claro. Sólo quiero no tener atracones, por favor.




















































Comentarios