29/1/21
Me siento mal, perdida, confundida. Mi mente está en continuo conflicto. Qué debo hacer? A cual parte tengo que escuchar? A cuál obedecer? Por cual dejarme guiar y a cual ignorar? Hace unos años había leído una imagen acerca de dos lobos. Uno era el bueno y otro era el malo. El lobo que sobreviviría era aquel que alimentaras continuamente. Este iría ganando fuerza, predominaría, y vencería al otro. Vivir con un trastorno alimenticio es lo mismo. El lobo bueno es la recuperación, mientras que el malo es el trastorno, aquel que te dice que no comas, aquel que finge brindarte seguridad, autoestima, felicidad y protección. Estos últimos meses he estado alimentando al lobo malo. Comer, algo tan simple como eso, me aterra. Me da muchísimo miedo, no sólo por el miedo a subir de peso, sino también por el miedo a no poder parar. A tener atracones, a volver a subir de peso de golpe, miedo a la hinchazón, a la cara pesada, al cuerpo con un tamaño mas extenso. Y es que me niego. No quiero volver a eso. No quiero comer hasta no poder más. No quiero sentir la culpa. Pero es que el otro lado no siempre es tan bueno. Me siento más segura? sí. Tengo autoestima? sí. Acepto cualquier juntada sin pensar? sí. Pero estoy cansada. No puedo hacer deporte, juntarme me cuesta mucho, no siempre tengo ganas de hablar, como tampoco siempre estoy de buen humor. No doy mi máximo potencial, el cual sé que podría dar. Me obsesiono, quiero estar más delgada pero a la vez no. No quiero porque me da miedo bajar un montón y verme esquelética. Así que tampoco quiero llegar a ese punto, no busco irme por los extremos aunque no me crean. Pero es que eso es lo que va a pasar. Iré a un extremo, luego a otro, y todo se saldrá de control, porque sin balance no hay nada. Mi mente no para de decirme que si subo de peso nadie me querrá. Si subo de peso le dejaré de caer bien a las personas, porque con mi personalidad definitivamente no basta. Pero una muy pero muy pequeña parte de mí sabe que no es cierto. Sabe que con mi personalidad basta y sobra. Cuando estoy en mi mejor momento claro está. Sé que soy divertida, interesante, amable y amigable. Sé que no necesito estar delgada para caerle bien al resto, o incluso para parecerles un poco linda. Pero es que yo me quiero ver totalmente linda también, y para eso tengo que estar muy delgada, porque es que sí. Es eso. Me gusta mi cara muy delgada, y mi abdomen plano también. Pero tampoco soy tonta, sé que no puedo vivir toda una vida restringiendo únicamente por eso. Y por el hecho de que vivir así no es vivir. Es un círculo vicioso de restricción y atracón, que tiene que parar. Necesito ayuda, mucha ayuda. Estoy muy cansada, no puedo seguir así. Cuando estaba muy delgada (hace unos días atrás, antes de que comenzara a comer durante tres días mucho más de lo normal y me sienta hinchada, fea y horrible), sólo podía pensar en juntadas y en comida, en nada más. Cuando como mejor y tengo más energía, puedo pensar en más cosas. Porque es que tengo mucho potencial aunque no me crean. Tengo muchos sueños, muchas ideas, que sin comer no voy a poder lograr. Pero inevitablemente voy a subir de peso. Tengo que dejar de ser tan estúpida, y pensar con la cabeza en frío. La solución claramente es la recuperación. Hay muchas personas que subieron de peso, y no por eso le cayeron mal al resto. Lo mismo va a pasar conmigo, voy a subir, pero no por eso los demás me van a odiar. Tengo que aprender a tener autoestima y seguridad independientemente de lo que haya comido. Es muy difícil, realmente no quiero. Una parte de mí, que es la que estoy escuchando, me dice que haga un plan de siete días, intensivo para bajar de peso. Y después de eso empezar a comer más sano, seguir el plan de una nutricionista, ir al psicólogo, al gimnasio. Quizás le haga caso. La otra parte me dice que al menos haga tres comidas completas, que coma bien, sano, y que haga ejercicio. Esa parte me da mucho miedo, me aterra, es desconocida para mí. No quiero. No quiero. No quiero. Tengo miedo, quiero quedarme en casa, restringir y salir una vez adelgace esos dos kilos que subí. Estoy muy triste, una amiga hace una fiesta hoy a la noche y no voy a poder ir, porque me siento mal, fea, hinchada, simplemente no puedo. Me quedaré en casa durante semanas, me niego a salir si no adelgazo. No quiero. No quiero. No puedo. Siendo sincera, no sé que hacer. Puedo hacer lo correcto, comer bien y hacer ejercicio, y obligarme a juntarme. O simplemente puedo comer poco, hacer ejercicio, y no juntarme hasta verme bien, y no faltarán muchos días, porque es un plan efectivo a corto plazo, bueno, siempre y cuando no haya ningún atracón para sabotearlo. Pero es que no me gusta la idea. No me gusta la idea de estar enferma. Me siento un humano ineficiente. Un humano averiado. A veces sólo quiero recuperarme, ser normal. Mi mamá me dijo que la comida es sólo un medio, no un fin. Es sólo energía. La comida sólo sirve para permitirme continuar con mis actividades diarias, la comida es buena. Pero para mí, la comida es calorías. La comida es lo que me hace subir o bajar de peso, dependiendo las cantidades que coma. Odio la comida, la odio tanto. No entiendo como los demás la comen con tanta normalidad, y se ven tan pero tan felices. Anhelo esa felicidad. A veces no sé si me quiero recuperar, sólo quiero ser delgada, muy delgada, pero no hasta un punto que de impresión y sea enfermizo. Es que dios, por qué mierda no me entra en la cabeza que esto está mal? Que esto es una enfermedad mental? Soy muchísimo más que esto. Soy muchísimo más que un cuerpo. Estoy enferma. Necesito ayuda, mucha ayuda, me siento atrapada, hundida, muy en el fondo de lo que sea en lo que estoy metida. Necesito salir, necesito respirar. No me gustaría continuar viviendo si esto va a ser así siempre. A veces no le veo salida. Es muy difícil, en serio, es muy pero muy difícil. Una parte de mi quiere ser muy sana, ser feliz, dar todo de mí en esta vida, tener juntadas, divertirme, aprender, brillar. La otra parte quiere verme caer, estar en el fondo, delgada, hermosa, en juntadas pero sin dejar de fumar, tomando alcohol hasta no poder más, que no me importe la opinión del resto, estar muy en la mía. Yo no sé cual elegir, aunque suene estúpido. Una me da mucha seguridad, la otra me aterra. Debería ser al revés. Quizás alimente al lobo malo. Quizás haga la semana intensiva para bajar de peso. Después de esa semana quizás empiece a hacer las cosas bien. No lo sé. Por qué no empiezo directamente haciendo las cosas bien? Porque me sentiría muy insegura, porque subiría de peso, porque es que no quiero, no quiero directamente. El TCA es un síntoma, hay algo en el fondo que es el problema, que lo reflejo en la comida. Pero no sé que es. Realmente no lo sé. Quizás es la falta de autoestima, quizás me siento desprotegida, quizás pienso que la gente me querrá siempre y cuando sea delgada. Quizás pienso que con mi personalidad no basta, no lo sé, no sé nada realmente. No sé que hacer. Todavía lo estoy pensando. Hoy desayuné, y probablemente no almuerce, son las 13:30 pero no tengo hambre. Al contrario, me siento muy llena. Quizás hoy tome laxantes, porque ayer comí un montón. Y cuando lea todo esto nuevamente, de forma objetiva, imaginando que no lo escribí yo, que lo escribió otra persona, quizás piense "Esta persona está realmente enferma".
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