Volvemos a lo de antes (7)

5/2/21

La recuperación tiene sus altibajos constantemente. A veces sientes que estas en un pozo, tocando fondo, en el que no puedes bajar más, pero tampoco puedes subir. A veces es necesario tocar fondo, caer muy bajo, para a partir de allí no tener más opción que subir, salir, empezar nuevamente toda aquella travesía. Mi recuperación inició a finales de 2019, pero no porque realmente yo haya querido, fue debido a los atracones. De no ser por ellos, no sé si seguiría viva, o si me hubieran internado en algún momento crítico. A partir de allí, cualquier cosa era mejor que los atracones, por lo que después de intentar durante meses volver a lo de antes, restringir, adelgazar, únicamente me quedó aceptar la recuperación, abrazarla y hacerla parte de mí. Hasta allí todo muy bien. Fui a un nutricionista, a un psicólogo, hacía actividad física, pero todavía tenía atracones, tal vez por razones emocionales. A medida que me fui recuperando, todo parecía ir muy bien. La comida ya no me daba tanto miedo, al menos la dulce, por lo que podía comer cosas que disfrutaba y darme gustos sin siquiera sentir culpa o tener atracones. El problema parecía seguir siendo mi cuerpo, porque me avergonzaba del mismo. No me gustaba, no me sentía delgada. Cuando los atracones y la ansiedad se fueron en su totalidad, volvió a iniciar un viaje para bajar de peso. A partir de ahí inició mi recaída, a veces mejoraba un poco, pero seguía descendiendo en la recuperación, algunas veces de forma rápida, otras de forma más lenta, hasta llegar al punto en el que me cuestiono si realmente quiero recuperarme, y si eso significa subir de peso por estar en uno más bajo del que debería, la respuesta es un rotundo NO. No me malinterpreten. No quiero seguir bajando de peso, aunque si lo hiciera no me disgustaría. Lo que yo no quiero es SUBIR de peso. Esa idea realmente me aterra. Estuve alrededor de once días pasándola realmente mal, teniendo ansiedad, subiendo de peso, disgustada con mi cuerpo, encerrada en mi casa y con miedo a salir. Incluso tuve un atracón, como les conté en el capítulo pasado (por así llamarlo). Pero no podía dejar de pensar en el efecto mariposa. Una amiga vio un tweet mío, que decía "no quiero ser yo mañana". Me pidió que le cuente lo que había pasado, y le expliqué que había estado comiendo muy mal por varios días y que ya había aumentado dos kilos. Ella me mandó un audio diciéndome su opinión y muchas cosas que me ayudaron, entre ellas, que si me siento horrible, lo mejor es directamente juntarme. Así que para mi sorpresa, lo hice. Ya había planeado juntarme con otra amiga, pero después del atracón y la imagen de una yo hinchada, le cancelé y le dije que no creía que me iba a juntar con nadie durante un mes, hasta que pueda bajar todo lo que subí. Pero me terminé juntando al día siguiente y fue genial. Al ver que al llegar a casa había comido bien y estaba de buen humor, me junté al día siguiente, y también salió genial, pero estaba más cansada, quizá porque no estaba comiendo lo suficiente. Al día siguiente me pesé, como todas las mañanas y había aumentado de peso, terminé cancelando esa juntada, por mi peso, y porque no había agua en mi casa para bañarme cuando volviera de patín. Pero se produjo un antes y después. Cuando volví de patín había adelgazado más de un kilo, lo que me motivó a seguir comiendo poco, aumentó mi humor, y mis ganas de juntarme. Me estuve sintiendo mucho mejor con mi cuerpo a partir de ayer, y hoy incluso estaba CASI satisfecha. El problema es que me obligaron a cenar, lo que a su vez conllevó a que tomara un laxante y café. Así que nada, me siento culpable de haber comido, porque yo subo de peso con facilidad, y sé que tengo que comer más para activar mi metabolismo, lo sé, pero no quiero hacerlo ESTOS días, porque estoy saliendo de este pozo depresivo en el que me mantuve las últimas dos semanas, y me obligan a comer justo cuando me estaba sintiendo bien con mi cuerpo. Y el punto es que cuando restrinjo me siento mucho más segura. Cuando estas semanas estuve comiendo más, me daba muchísimo miedo salir de casa, hasta el punto que aún queriendo darme un atracón y comprar comida, no podía por el miedo que me daba simplemente salir.

También comencé a compararme más, específicamente con dos chicas que son hermosas y viven en mi ciudad. Son re bellas, tienen unos ojos re lindos, se ven re tiernas y felices, tienen la cara con mandíbula marcada y más corta que larga, y no sé. Es un golpe duro darme cuenta que yo no puedo ser así ni con el ejercicio ni con la alimentación, porque eso no hará ningún cambio de ese estilo en mi cara, simplemente así es su genética y así es la mía, pero es algo que me desanima mucho. 

Me siento culpable por la cena, así que no sé qué voy a hacer mañana. Quizás me despierte, desayune, vaya al gimnasio, llegue a casa, me junte, y pase directamente a la merienda, algo como café con leche nomás, después de eso ir a mi casa y dormir. Quizás así vuelva a tener un abdomen plano. No sé, simplemente me siento un poco perdida ahora. No me siento suficiente, ni siquiera estando flaca. Nunca parezco serlo. Sé que el cuerpo no es todo, la personalidad cumple un importante papel. Simplemente no me siento a la altura, en ningún sentido, son muchas las cosas que quiero cambiar de mí, y no todas se pueden. 

Físicamente algunas de las razones físicas por las que tengo este TCA, es porque si subo de peso mi cara estaría redonda, y a mi me gusta que esté afinada y con la mandíbula marcada. Pero me di cuenta de algo genial, que podría cambiarlo todo, y es que puedo eliminar un poco de grasa con métodos no quirúrgicos, ya que hay distintos tipos de terapias alternativas y no invasivas que también lo hacen. Así que eso podría dejar de ser una preocupación, y empezar a comer y entrenar bien por mi salud. Pero es que nada parece ser suficiente. No me siento bien. Me comparo muchísimo, siento que quizás soy muy femenina en personalidad, pero acaso eso tendría algo de malo? Quizás no soy tan divertida como otras personas, o abierta, o entretenida, no sé, pero son cosas en las que puedo trabajar, y para eso voy a empezar teatro. Y para ESO, necesito energía, quiero recuperarme, quiero disfrutar de la comida como el resto de personas. Simplemente no lo sé. Es difícil.















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